Escenacas de cine Vol.1 – El viaje de Chihiro

Soy Hayao, pero hablo mucho. pfffJAJAJA!

Como a mí no se me da tan bien escribir y hacer gracia como a mis compañeros, se me ha ocurrido escribir sobre algo que se me da un poco mejor. Una de mis pasiones, junto a la música, es el cine. Pienso que a través de ambas se pueden llegar a experimentar sensaciones de muchos tipos, incluso llegar a conocerse mejor uno mismo y descubrir facetas inexploradas, emociones y reacciones que antes desconocíamos y que pueden llegar a sorprendernos (wooow wooow, caras de asombro*).

Con esta nueva entrada abro la veda a lo que podría ser una colección excepcional de escenas cinematográficas, o un reflejo de que mi criterio artístico puede estar atrofiado (ya cada cuál que juzgue).

 

Para empezar por una obra maestra reconocida y así no errar el tiro (ganadora del Oscar a la mejor película de animación en 2003), voy a deleitaros con una excepcional escena de “El viaje de Chihiro“.

Esta grandísima obra del maestro Hayao Miyazaki despertó en mí un sentimiento nuevo por el cine de animación asiático, que hasta entonces desconocía en gran medida, y que me llevó a curiosear el género y me dio a conocer verdaderas joyas como “El Castillo Ambulante“, o “Mi vecino Totoro” de entre otras del mismo director. Además, recordaba vagamente haber visto “Porco Rosso” cuando era un crío (un cerdo aviador no se olvida fácilmente), y volví a descubrirla con ilusión tras verla de nuevo 20 años más tarde.

Hayao, maestro de la fantasía animada, es a mi juicio un genio del cine. Con una imaginación aparentemente sin límites consigue plasmar gran cantidad de sentimientos y emotividad en sus películas, llenándolas de simbolismo y momentos mágicos capaces de transportarte a la infancia y transmitirte sensaciones que te llegan a lo más profundo.

Expecto Patronum!!
¡¡Expecto Patronum!!

Además, acompañado de Joe Hisaishi como artífice de sus bandas sonoras, es capaz de aumentar el efecto producido por sus películas hasta niveles insospechables, gracias a unas melodías totalmente cargadas de sensaciones, dónde un piano (mayormente) se te cala hasta los huesos y exprime tu alma hasta que sientes que formas parte de la historia. Hasta que sientes que estás con Howl en el prado verde de la infancia, con Porco Rosso en una cala escondida, o con Chihiro en el tren.

Y hablando de esto último, la simbiosis entre Miyazaki y Hisaishi da lugar a escenas tan magistrales y cargadas de emociones como esta, que aún estando fuera de contexto te despiertan por dentro ese gusanillo melancólico:

Para terminar, y para no dejar en demasiado segundo plano la magia artística de Hisaishi, os dejo un par de pistas de la banda sonora de la misma película. Piel de pollo hoygan (al menos la mía).

 

Spirited Away OST – One Summer’s Day
Spirited Away OST – The Sixth Station

 

He encontrado por ahí unos enlaces dónde parece que está alojada en Full HD (no sé cuánto durarán). Si tienes una tarde a solas por delante y te apetece disfrutar de una buena película, sin prejuicios, y con cierta predisposición a degustar algo distinto (si eres nuevo/a en el género), te recomiendo encarecidamente que la veas. Cuando hayas terminado te sentirás bien, y atesorarás una muy buena experiencia.

Saludos!

 

* Cómo mola Chris Pratt y “Parks and Recreation”

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