Tensión sexual no resuelta (la paja en el ojo ajeno)

La vida, en su continuo transcurrir, nos lleva por caminos que jamás imaginaríamos y nos deja plantados en mitad de las situaciones más extrañas. Da igual lo mucho que te empeñes en hacer planes, o que luches con todas tus fuerzas para alcanzar tus objetivos: si la vida dice que no, es que no. Y como encima se le ponga entre ceja y ceja joderte entonces, amigo mío, date por jodido. Y bien jodido. Que es exactamente como estoy yo.

Y es que llevo sin tener un puto orgasmo desde hace un año. Y no será porque no lo haya intentado. A ver, para que nos entendamos, no se trata de una disfunción eréctil ni de un caso de inapetencia. Apetecerme, me apetece. Vaya que si me apetece. El problema es que no consigo llegar al final. No importa el tiempo que dedique al asunto, nunca acabo. Que no me corro, vamos.

He probado viendo porno de todos los estilos, en todos los formatos (aunque nada que fuera ilegal o demasiado extraño, que lo que quiero es correrme, no morirme de asco) y nada, ningún resultado. He forzado mi imaginación hasta límites insospechados, llegando a alcanzar niveles casi surrealistas. Si los guionistas de Hollywood hubiesen podido echar un vistazo a las imágenes que pasaban por mi mente se me habrían rifado, la prensa especializada nos habría dedicado titulares tales como La fantasía sexual que emocionó a SpielbergSi Kubrick levantara la cabeza se volvería a morir de la impresión Ésto sí que son paranoias y no las de David Lynch.

Mi novia me dejó, aburrida y extenuada, decía que aquello no era vida y que ya no aguantaba más aquellas sesiones de sexo maratonianas. Sobre todo le preocupaba que yo me obsesionara tanto con el tema, decía que le daba demasiadas vueltas a la cabeza. Bueno, en realidad me llamaba “la niña del exorcista” y se descojonaba de mí en mi cara. Siempre tuvo un sentido del humor retorcido, la muy cabrona. Aunque la echo de menos, no vayáis a pensar.

Los franceses llaman al orgasmo la petite mort, la pequeña muerte, que digo yo que ya hay que estar amargado o tener ganas de cortarle a uno el rollo para asociar lo de palmarla con correrse. Yo, que llevo un año sin conseguirlo (lo de correrme, no lo de morir), he llegado al punto de imaginarme a mis espermatozoides como soldados espartanos, ahí atrincherados en mis testículos resistiendo contra viento y marea, cada vez más fuertes, cada vez más fieros. Joder, creo que si algún día al fin consigo eyacular van a salir con tanta fuerza que van a embarazar todo lo que cojan, ya sea persona, animal o cosa.

A veces me estoy masturbando y me viene a la cabeza una canción que escuché hace tiempo, contaba la historia de un tipo que intentaba hacerse una paja subido en una farola pero no era capaz de llegar al orgasmo, y me siento muy identificado. Luego me acuerdo de Niña Pastori cantando Échame una mano, prima y joder, no digo que mi prima, que eso sería muy violento, pero me vendría bien una mano, o dos. Bueno, a estas alturas ya lo que me vendría bien sería un milagro.

Me pregunto cómo acabará ésto. ¿Se hincharán mis testículos como globos aerostáticos hasta explotar y moriré desangrado, o se gangrenarán antes? ¿Si alguna vez consigo volver a eyacular me dará un infarto a causa de tamaña impresión inesperada? A mí me gusta pensar que tal vez, cuando al fin llegue el ansiado clímax, comenzaré a eyacular sin parar y así seguiré hasta que todo mi ser se disuelva y desaparezca, hasta convertirme yo mismo en esperma, en una etérea nube blanca de semen que se extenderá por el mundo creando nueva vida allá por donde pase. Seré un Big Bang de lefa. Tal vez daría mucho asco, pero sería tan hermoso al mismo tiempo…

Por si acaso, pase lo que pase, vosotros procurad no estar delante cuando suceda.

Sobre Maylaïf Dhisis

Os lanzo proclamas, consignas y aseveraciones desde la autoridad moral que me da pasarme la tarde tumbado en el sofá rascándome los cojones.

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