“Pene”, del latín “penis”

Hoy vengo a hablaros sobre un tema de candente actualidad: la novela erótica.

—¿Otra vez con 50 Sombras de Grey?

DIS-CUL-PA. Eso no es novela erótica. Ni siquiera creo que se le pueda llamar novela. Y como vuelvas a interrumpirme te hago block & desblock en la cara.

—Vale, vale. Puta borde… —farfulla.

¡Te he oído!

Por dónde iba… Ah, sí.

cincuenta sombras

Que la novela erótica existía mucho antes de que una señora que se aburría en su matrimonio (y que, por cierto, no sabe escribir) decidiera narrar una historia sobre un hombre al que le pone darle con látigos y fustas a una dulce e inofensiva jovencita porque (ATENCIÓN, SPOILER) se parece a su madre muerta. ¿Qué clase de pervertido es ese Grey? Me da igual todo el dinero que tenga, no compensa. Nunca sería suficiente. Aún tengo la esperanza de limpiarme el culo con billetes de 500 € cuando me toque el Euromillón y no tener que llegar a soportar que un tío me dé en el culo con una vara de bambú para poder comprarme una cabaña donde poder partir leña, un Supermirafiori, una visera para mi perro y una camisa de cuadros que ponga «Recuerdo de Nebraska» (cosas de millonaria excéntrica, jamás lo entenderíais).

El caso es que este tipo de literatura, gracias a E. L. James (mal que nos pese, porque insisto, me recuerda más a la pornografía que al erotismo), ha adquirido una gran popularidad hoy en día. No obstante, sigo encontrándome gente a la que le escandaliza que se utilice la palabra “pene” en un libro.

—¡Haaalaaa! ¡Ha dicho “pene”!

Por favor, ¡sacad a este “Formalito” de aquí! (Guiño, guiño).

peneSí, amigos. Pene es una palabra como otra cualquiera. En la misma definición, la Real Academia Española menciona también el término “copular”, otro que suele causar sorpresa.

Llamadlo como queráis, hay sinónimos a patadas, pero llamadle. NOMBRADLE. No os va a morder. Tan solo es una parte del cuerpo, una extremidad, una tercera pierna que se quedó coja, un soldadito marinero que busca un lugar donde navegar, una escopeta cargada a la caza de un blanco fácil.

Aún recuerdo la primera vez que le pregunté a mi madre qué significaba esa palabra tan rara que había escuchado en mi clase de 3ºA de EGB. Ella se llevó las manos a la cabeza y dijo “Dios santo, ¿qué os enseñan en ese centro público?” y me metió en un colegio de monjas. Ahí fue donde aprendí todo lo demás.

Copulad, vivid, experimentad, amad y, sobre todo, CONTADLO. Y no os comáis nada durante la narración. Antes y después sí, podéis comeros un emparedado. O un kebab con mucha salsa de esa blanca que le ponen que está tan rica. O un pene. Mejor.

NOTA: Entrada dedicada a mi compi blogger @Formalito_soy y a nuestras amenas charlas sobre cómo pasarse los tabúes por el… Arco del Triunfo.

Sobre Gorritos G's

Hago bailar tostadoras con mocos psicomagnetéricos. Mi media pinza @mgom5 / Amo a @PajaritaStory / Mi padrino @Tito_Hit / XOMINO’s Club

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