Need for Speed

Corrían los años 90, yo era una joven zagala finalizando su último curso de EGB, última promoción que realizaba ese sistema educativo antes de que comenzase el declive, eran tiempos convulsos, como lo son siempre realmente, pero hete aquí que se presentaba un futuro prometedor, la adolescencia, el instituto y sobre todo, la ansiada visita a la policía.

¿Y por qué querría ir yo a visitar la policía? Pues muy fácil ¡por los karts! Os explico. La policía junto con los colegios realizaban unas jornadas educativas sobre seguridad vial para que nos fuésemos concienciando sobre los peligros e inseguridades de la carretera, hasta aquí todo normal. Lo interesante de todo esto es que para ello se llevaban a cabo clases prácticas en un circuito que la policía local tiene habilitado en sus instalaciones. Un circuito de lo más completo, con aceras, semáforos, pasos de cebra, señales de tráfico… vamos, una representación fiel y miniaturizada de lo que es la realidad diaria.

Así, estas visitas se realizaban en tres tramos que se diferenciaban por edades:

-6-9 años – prácticas básicas

-9-12 años – prácticas con bicicletas

-12-13 años – prácticas con karts

Se hacía una visita por tramos y como comprenderéis todo el mundo se pasaba deseando hacer el último que era el interesante.

Obviamente al ser unas clases de educación vial no es como un circuito cualquiera en el que por lo general son carreras en las compites con los demás, tenías que respetar la velocidad, las señales y lo más importante, no atropellar a nadie.

Las prácticas eran exactamente iguales en todos los tramos en los que lo único que cambiaban eran los automóviles. De esta forma, en el primero, los coches eran cartones que sujetaban los elegidos para hacer de vehículos y el resto peatones y se iba cambiando para que todo el mundo pasara por todos los papeles y participase. También se hacían escenificaciones, como alguien saltándose un semáforo o alguna señal o incumpliendo alguna norma de tráfico de forma que el resto pudiera lincharlo y quemarlo en una hoguera después.

En el resto de los tramos era igual solo que las infracciones ya no eran intencionadas, básicamente porque éramos unos cafres y ya solitos nos encargábamos de rebelarnos contra el sistema opresor de las normas de tráfico.

¡Y por fin llego el día! ¡Los karts! Tenéis que entenderme, era la primera vez que montaba en unos, lo más parecido había sido un circuito con motos cuando tenía 6 años, pero esa es otra historia, así que estaba entusiasmada y no iba a perder la oportunidad.

Y ahí estaba yo, sentada en el kart, con el casco puesto y los policías explicándonos las normas, recordad que tenéis que respetar las señales de tráfico, no podéis correr, señalizad los giros y no atropelléis a ninguno de vuestros compañeros, proceded.

Un par de vueltas, adelanto, mmm, voy a meterme por los cruces a ver qué tal, ¡mierda1280x720-LaY, el semáforo en rojo! ¡uys, no he señalizado el giro! Bueno, quizá debería ir más despacio ¡vaya, me he saltado el STOP! Se acaba el turno ¡no! ¡Quiero más! ¡Jo! Así que me siento a observar al resto de mis compañeros mientras uno de los policías me sermonea benévolamente sobre mis “pequeñas vulneraciones de las normas”.

Y quiera que nos sonría la fortuna que tenemos tiempo para un segundo turno, así que ahí vuelvo, ahora con más experiencia y dispuesta a no desperdiciar la oportunidad. Casi sin esperar a que el policía acabe de decirnos lo que sea que nos estaba diciendo, le piso, la velocidad es mi sangre, la carretera mis venas, too fast too furious, ¡el semáforo estaba en ámbar! Stop ¿qué stop? Esa curva tiene mi marca…Y como música de ambiente los gritos del policía ¡PERO DONDE VAS MARIA! ¡MÁS DESPACIO! ¡MARIA LOS PEATONES!

Pero todo lo bueno se acaba y teníamos que terminar, así que ahí iban mis compañeros dejando los karts en la zona de parking, que no era otra que donde profesores y policías nos observaban y esperaban a que finalizásemos. Y ahí fui yo, la última, aprovechando hasta el segundo final, viento de frente, todo vibra, piso freno, voy demasiado deprisa, no me va a dar tiempo a parar, esquivo a los policías y marcho directa hacia la profesora de matemáticas, todo se ralentiza, un sinfín de escenarios pasan por mi mente, finalmente giro, derrape y aparcao a los pies. De fondo se oye un sonoro ¡UY!, el rostro de la profesora esta blanco mientras los otros dos tratan de disimular la risa con un gesto de desaprobación y uno de los policías se dirige hacia a mí al grito peu5de ¡PERO MARIA, MIRA QUE TE HE DICHO QUE NO CORRAS!

En fin, aprendí muchas cosas aquel día, que hay que aprovechar las oportunidades pero sobre todo, que las normas estan puestas por algo, que los policias son humanos y ¡QUE USEIS LOS INTERMITENTES HIJOS DE PUTA!

PD: No me llamo María

Sobre Ache

sé diferenciar “Ice Ice Baby” de “Under Pressure” en los primeros tan tan tan tara dan dan https://t.co/XKLKG8BDiq

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