Érase una vez

Érase una vez una princesa atrapada en una torre

Érase una vez un dragón que la protegía

Érase una vez un príncipe siendo un héroe

Pero vayamos al principio ¿Está realmente tu vida predestinada o hay capacidad de elección? Quizá dependa de tu procedencia o de lo que eres o de lo que la gente considere que debas ser.

Eso me decía siempre mi familia, es tu derecho de nacimiento y así debe ser, así es como nos ve la gente, es por tu bien, enfrentarse a lo establecido es mucho peor, esto te proporcionará una buena vida y cuando te acostumbres verás que no es tan malo…y así acabé en aquella torre, solitaria, en mitad de la nada, esperando el día en el que algo de aquello comenzase a tener sentido.

Y el día llegslepy-dragon_có o eso pensé. No había pasado mucho tiempo en la torre y sin embargo cada vez costaba más encontrar una razón para sonreír, pero todo cambió ¡tenía compañía!

No era muy grande, aunque yo tampoco lo era, da igual ¡ya creceríamos! lo importante es que por fin tenía alguien con quien jugar. Aunque al principio no fue fácil, nos costó empezar a relacionarnos, supongo que es normal, éramos seres diferentes, el tamaño, la forma, la piel, el pelo…era un poco aterrador, pero supongo que tras un tiempo en aislamiento cualquier compañía es buena, además, sólo nos teníamos el uno al otro y estábamos en la misma situación, atrapados en la torre, así que no nos quedó más remedio que acercarnos.

Aunque no teníamos mucha capacidad de movimiento nunca nos impidió divertirnos, incluso con la diferencia de tamaño o de ¿idioma? ¡Lo que sea! Sabíamos lo que necesitábamos incluso sin tener que hablar. Al final mi familia tenía razón y no era tan malo, realmente tenía una buena vida y no necesitaba más.

imagesPasaron los días, las semanas, los años y de repente apareció él, a lomos de su caballo, espada en mano gritando airadamente ¡no temas, yo te salvaré! Inmóviles, nos miramos sorprendidos, era la primera vez que veíamos a alguien más desde que estábamos allí y no entendíamos qué estaba pasando y así, sin darnos tiempo a reaccionar, empezó a atacar ¿Qué? ¿Por qué?

Intentó pararlo, sólo quería evitar que me hiciese daño pero nunca aprendimos a pelear, probó con uñas y dientes, lanzando piedras, usando todo lo que estaba a su alcance y aun así. Yo no quería que nadie muriese y sin embargo, ahí estaba ella, desangrándose en los brazos de su asesino mientras me gritaba enfurecido que era mi culpa y que era yo quien debía morir como la criatura horrenda que era.

Fue entonces cuando lo entendí, mi familia realmente sí me había concedido una buena vida mientras el resto de dragones pasaba toda la suya huyendo para salvarla de los humanos. Era como nos veían, como monstruos incapaces de amar, de divertirse. Luchar contra lo establecido era inútil, una princesa y un dragón no podían ser amigos, no era natural, no era normal, acaba mal. Así que dejé de luchar. Tuve una buena vida, tuvimos una buena vida, la princesa y yo fuimos felices hasta el final. Juntos aceptamos nuestro castigo y juntos lo terminamos, mirándonos a los ojos, con una sonrisa.

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Érase una vez un dragón atrapado en una torre

Érase una vez una princesa que lo protegía

Érase una vez un príncipe siendo un monstruo

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Sobre Ache

sé diferenciar “Ice Ice Baby” de “Under Pressure” en los primeros tan tan tan tara dan dan https://t.co/XKLKG8BDiq

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