Libre

Sofía nació en una familia humilde y trabajadora. Con diecisiete años y su primer sueldo se compró un jersey que llevaba meses viendo en una tienda y que tanto le había gustado, era la primera vez que vestía algo que no había sido heredado de algún familiar, no en vano, este tipo de circunstancias le enseñaron a valorar las cosas que realmente eran importantes.

Con dieciocho años se marchó de casa para estudiar en una gran ciudad, no es que tuviese grandes pretensiones pero sabía que su mente necesitaba algo más que lo que un trabajo automatizado y un ambiente conservador podía ofrecer y donde ella vivía no existía lo que estaba buscando. Sus padres siempre estuvieron ahí para apoyarla y ampararla, no contaban con mucho ahorrado pero la ofrecieron una pequeña ayuda para comenzar, aun así, pronto necesito de dos trabajos para poder hacer frente a todo, la carrera, la casa, la comida, el transporte…Todo esto hizo que no tuviese mucho tiempo para salir y socializar.

Con veinticinco años se casó. Manuel y ella se conocieron un par de años antes cuando él como cliente comenzó a frecuentar cada vez más su trabajo, posteriormente la confeso que la única razón por la que iba era por ella, pero al final consiguió llevarse lo mejor que la tienda tenía que ofrecer.

Sofía nunca consiguió trabajar de lo que había estudiado pero no la importó. Manuel siempre estuvo a su lado en lo bueno y en lo malo apoyándola como su marido y mejor amigo y eso era lo importante, por él y con él pudo viajar, jugar, seguir aprendiendo, conocer gente…pudo vivir, aunque siempre lamentó que nunca hiciesen ese crucero por el mar Caribe que tanta ilusión le hacía.

Manuel y Sofía estuvieron casados cuarenta y cinco años hasta que el murió dejándola viuda que no sola. El mejor legado que Manuel le había dejado era aprender a quererse a sí misma y abrazar quien realmente era. Por las mañanas hacía teatro y natación y por las tardes cantaba en un coro y colaboraba en un centro de ancianos donde jugaba a las cartas y hacía compañía a otros de su misma quinta.


Rosa sólo tenía dos años la primera vez que viajó fuera de España, no sería la última, con quince años ya había recorrido toda Europa y parte de Estados Unidos, nunca lo disfrutó. Desde antes de nacer sus padres ya tenían planeada toda su vida, estudiar en los mejores colegios de Europa, aprender idiomas, relacionarse con la elite, casarse con alguien de prestigio y mantener el buen nombre y estatus familiar, así es como se supone que debe funcionar.

Con dieciocho años se fue a vivir a un apartamento cerca del campus universitario donde pasaría alguno de sus años más locos entre fiesta y fiesta. Antes de terminar la carrera ya tenía garantizado un puesto de trabajo en una de las empresas de un amigo de su padre y no tenía ninguna preocupación en la cabeza.

Con veinticuatro años conoció a su marido en una de las numerosas fiestas sociales que realizaba su familia. Al año ya estaban casados y al poco tiempo nació su primera hija a la que en un par de años se unirían los gemelos. Tras quince años de matrimonio el marido de Rosa moriría en un trágico accidente durante unas vacaciones con el yate familiar. Nunca se volvería a casar.  Sus hijos la ingresarían en una residencia tras un incidente casero.


Rosa y Sofía se conocieron con diecinueve años en la biblioteca de la universidad cuando ambas fueron a coger el mismo libro y desde entonces se verían cada noche en ese mismo lugar.

Con veintisiete años Rosa y Sofía se reencontraron mientras visitaban un museo. Pasarían el resto del día juntas poniéndose al día y recordando los viejos tiempos. Desde entonces, Sofía se volvería el mayor apoyo y confidente frente a los maltratos del marido de Rosa.

Con cuarenta años Sofía, tras la muerte del marido de Rosa se volvió su mejor compañera de fiesta haciéndola recuperar la sonrisa otra vez.

Con setenta y dos años se casaron en la residencia que las había vuelto a unir liberadas ya de cualquier obligación familiar y social e hicieron ese crucero por el mar Caribe que a Sofía tanta ilusión le hacía.

Sofía tuvo una vida dichosa llena de amor pero falsa. Rosa tuvo una vida desgraciada atrapada en apariencias y plena de desafecto. Rosa y Sofía juntas finalmente fueron libres y completamente felices.

Sobre Ache

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